Semejanza
El ocaso había penetrado con fuerza por la puerta entreabierta de la improvisada habitación. Las paredes de lona naranja de la carpa proyectaban en el interior las siluetas de los cuerpos que afuera se hallaban más cercanos. Desde el techo y también desde la misma pared pendían las figuras inanimadas de hombres y animales de madera, tela y cartón.
Una ola de colores cálidos se desbordaba sin patrón alguno en el silencio de la carpa. Contrastaba con ellos la desgastada y sucia sábana azul que cubría a un catre de dormir casi relegado a la orilla de la habitación circular. Sobre la tela arrugada se hallaba abierto un libro. En las últimas líneas de la página 78 se podía leer:
Con alivio, con humillación, con terror, comprendió que él también era una apariencia, que otro estaba soñándolo.*
En el borde opuesto a donde se encontraba el catre, el payaso titiritero se miraba en total quietud en un espejo. Su brazo izquierdo sostenía la marioneta…
El ocaso había penetrado con fuerza por la puerta entreabierta de la improvisada habitación. Las paredes de lona naranja de la carpa proyectaban en el interior las siluetas de los cuerpos que afuera se hallaban más cercanos. Desde el techo y también desde la misma pared pendían las figuras inanimadas de hombres y animales de madera, tela y cartón.
Una ola de colores cálidos se desbordaba sin patrón alguno en el silencio de la carpa. Contrastaba con ellos la desgastada y sucia sábana azul que cubría a un catre de dormir casi relegado a la orilla de la habitación circular. Sobre la tela arrugada se hallaba abierto un libro. En las últimas líneas de la página 78 se podía leer:
Con alivio, con humillación, con terror, comprendió que él también era una apariencia, que otro estaba soñándolo.*
En el borde opuesto a donde se encontraba el catre, el payaso titiritero se miraba en total quietud en un espejo. Su brazo izquierdo sostenía la marioneta…
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*Jorge Luis Borges. Las Ruinas Circulares.
*Jorge Luis Borges. Las Ruinas Circulares.

