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martes, 15 de diciembre de 2009

Que un día cesara V; Luis Vicente de Aguinaga

imagine si ceci
un jour ceci
un beau jour
imagine
si un jour
un beau jour ceci
cessait
imagine
-SAMUEL BECKETT
Mirlitonades

Cesara un día.
Partiera sin más de un lado al otro,
de un momento
al otro.

Y fuera ese otro lado, ese momento
aquello que no es donde,
aquello que se ignora
y desconoce nuestras puntas, nuestros extremos,
_____nuestros límites,
y no sabe de mí.

Igual que nada.
Viene y me dice: igual
que nada. Vengo
y me dicen, me dan, me ven
y cuanta madre.
Me pregunto si vivo

y la pregunta sola me responde:
¿vives?

jueves, 19 de noviembre de 2009

Ossobuco; Billy Collins


I love the sound of the bone against the plate
and the fortress-like look of it
lying before me in a moat of risotto,
the meat soft as the leg of an angel
who has lived a purely airborne existence.
And best of all, the secret marrow,
the invaded privacy of the animal
prized out with a knife and swallowed down
with cold, exhilarating wine.

I am swaying now in the hour after dinner,
a citizen tilted back on his chair,
a creature with a full stomach —
something you don’t hear much about in poetry,
that sanctuary of hunger and deprivation.
You know: the driving rain, the boots by the door,
small birds searching for berries in winter.

But tonight, the lion of contentment
has placed a warm, heavy paw on my chest,
and I can only close my eyes and listen
to the drums of woe throbbing in the distance
and the sound of my wife’s laughter
on the telephone in the next room,
the woman who cooked the savory Ossobuco,
who pointed to show the butcher the ones she wanted.
She who talks to her faraway friend
while I linger here at the table
with a hot, companionable cup of tea,
feeling like one of the friendly natives,
a reliable guide, maybe even the chief’s favorite son.

Somewhere, a man is crawling up a rock hillside
on bleeding knees and palms, an Irish penitent
carrying the stone of the world in his stomach;
and elsewhere people of all nations stare
at one another across a long, empty table.

But here, the candles give off their warm glow,
the same light that Shakespeare and Izaak Walton wrote by,
the light that lit and shadowed the faces of history.
Only now it plays on the blue plates,
the crumpled napkins, the crossed knife and fork.

In a while, one of us will go up to bed
and the other one will follow.
Then we will slip below the surface of the night
into miles of water, drifting down and down
to the dark, soundless bottom
until the weight of dreams pulls us lower still,
below the shale and layered rock,
beneath the strata of hunger and pleasure,
into the broken bones of the earth itself,
into the marrow of the only place we know.


The art of drowning (1995)

____________________



Me encanta el sonido del hueso contra el plato
y el aspecto de fortín que tiene,
dispuesto ante mí en un foso de risotto,
la carne suave como la pierna de un ángel
que ha vivido una existencia puramente aérea.
Y lo mejor de todo, el tuétano secreto,
la privacidad invadida del animal
capturada con un cuchillo y tragada
con un vino frío y excitante.

Me estoy balanceando en la hora después de la cena,
un ciudadano recostado en su silla,
una criatura con el estómago lleno―
algo que no se oye mucho en poesía,
ese santuario de hambre y carencias.
Ya sabes: la lluvia mientras conduces, las botas en la puerta,
pequeños pájaros buscando bayas en invierno.

Pero esta noche, el león de la felicidad
ha posado su zarpa pesada y caliente en mi pecho,
y sólo puedo cerrar mis ojos y escuchar
los tambores de desgracias tronando en la distancia
y el sonido de la risa de mi mujer
al teléfono en la habitación de al lado,
la mujer que cocinó el sabroso ossobuco,
quién señaló al carnicero aquello que quería.
Ella que habla a su amiga lejana
mientras dejo pasar el tiempo aquí en la mesa
con una taza de un té amigo y caliente,
sintiéndome como uno de esos nativos amables,
un guía de confianza, quizás incluso el hijo favorito del jefe.

En algún sitio, un hombre está reptando por una colina rocosa
con las rodillas y palmas sangrientas, un penitente irlandés
que lleva la piedra del mundo en su estómago;
y en otro sitio personas de todas las naciones se observan
unos a otros a través de una mesa larga y vacía.

Pero aquí, las velas ofrecen su cálido brillo,
la misma luz con la que escribieron Shakespeare e Isaac Walton,
la luz que iluminó y oscureció las caras de la historia.
Sólo que ahora juega sobre los platos azules,
las servilletas arrugadas, el cuchillo y el tenedor cruzados.

En un momento, uno de nosotros se irá a la cama
y el otro seguirá.
Entonces nos deslizaremos bajo la superficie de la noche
bajo kilómetros de agua, dejándonos arrastrar abajo y abajo
hacia el oscuro y silencioso fondo
hasta que el peso de los sueños nos empuje más abajo todavía,
bajo las rocas frágiles y sedimentadas,
por debajo del estrato de hambre y placer,
hasta los rotos huesos de la propia tierra,
hasta el tuétano del único lugar que conocemos.


Traducción de Julio Mas Alcaraz

domingo, 15 de noviembre de 2009

Llagas, flores caducas 2; Rubén Bonifaz Nuño


Nadie llamó. Silencio. Abrí la puerta
y estabas tú. Recuerdo: te cercaba,
ya desde entonces, una luz que daba
al alma el centro de una dicha incierta.

Y te vi, te nombré, y en la desierta
desolación del tiempo que pasaba
te alzaste para siempre. Todo acaba;
dura sólo tu imagen descubierta.

Estás lejos, relumbras en tu risa
pensando no sé en qué; lejos, ausente,
y gozo y paz y voz y luz repartes.

Pero tu imagen brilla en la sumisa
sombra de la memoria; está presente
conmigo, sola y siempre. En todas partes

Los pasos; Konstantino Kavafis


Sobre una cama de ébano, adornada
con águilas de coral, duerme profundamente
Nerón — inconsciente, tranquilo y feliz;
floreciendo en la salud de su carne
y en el hermoso ardor de su juventud.
Pero en la estancia de alabastro que cierra
el antiguo templo de los Enobarbos
cuán inquietos están sus Lares.
Tiemblan todos aquellos pequeños dioses
y se esfuerzan por ocultar sus insignificantes cuerpos.
Porque han escuchado un sonido terrible,
un sonido de muerte subiendo la escalera;
pasos de hierro que hacen temblar los peldaños.
Y asustados los miserables Lares
se esconden en los rincones del templo,
uno sobre otro cayendo y tropezando,
un diosecillo sobre otro,
porque saben ya qué imagen es la de ese ruido,
han reconocido el paso de las Erinias.





(La primera versión de este poema se tituló EL PASO DE LA EUMÉNIDES —según Malanos—. Parece segura la fuente del temor y precipitación de los Lares, en Suetonio, cuando en «NERÓN» afirma: exornati Lares in ipso sacrificii apparatu copnciderunt. También hay referencias similares en un poema sobre el mismo tema de Paparrigopulos)



Konstantino Kavafis; Poesías completas
poesía Hiperión
Vigésima edición, 2007
Pág. 25
Traducción y notas de José María Álvarez

viernes, 6 de noviembre de 2009

The Lobster Quadrille; Lewis Carroll


“Will you walk a little faster?” said a whiting to a snail,
“There’s a porpoise close behind us, and he’s treading on my tail.
See how eagerly the lobsters and the turtles all advance!
They are waiting on the shingle—will you come and join the dance?
Will you, won’t you, will you, won’t you, will you join the dance?
Will you, won’t you, will you, won’t you, won’t you join the dance?

“You can really have no notion how delightful it will be
When they take us up and throw us, with the lobsters, out to sea!"
But the snail replied, “Too far, too far!” and gave a look askance—
Said he thanked the whiting kindly, but he would not join the dance.
Would not, could not, would not, could not, would not join the dance.
Would not, could not, would not, could not, could not join the dance.

“What matters it how far we go?” his scaly friend replied.
“There is another shore, you know, upon the other side.
The further off from England the nearer is to France—
Then turn not pale, beloved snail, but come and join the dance.
Will you, won’t you, will you, won’t you, will you join the dance?
Will you, won’t you, will you, won’t you, won’t you join the dance?”



From Alice's Adventures in Wonderland. Chapter 10
By Lewis Carroll

viernes, 9 de octubre de 2009

Soga de tres cabos...


Releyendo la Epopeya de Gilgameš, Rey de Uruk, editada y traducida por Joaquín Sanmartín (Trotta, 2005), encontré un fragmento de la Tablilla V (alrededor del verso 73 en adelante) de la epopeya babilónica clásica que llamó mi atención…
______


Testigos documentales utilizados

Epopeya babilónica clásica (documentación ninivita [Nin] y babilónica [Bab]):

___Edición base: A. R. GEORGE. The Babylonian Gilgamesh Epic. Introduction, Critical Edition and Cuneiform Texts, vols I-II, Oxford 2003, p. 602-615; copias: lams. 71-76.

___Edición escolar: PARPOLA 1997, S. PARPOLA, The Standard Babylonian Epic of Gilgamesh. Cuneiform Text, Transliteration, Glossary, Indices and Sign List (State Archives of Assyria: Cuneiform Texts 1), Helsinki. p, xviii, 25-28, 87-89.

El texto de la Epopeya clásica se apoya aquí en un fragmento cuya posición en el texto es controvertida*, pero que bien podría insertarse en este lugar del discurso con el que Enkidu trata de animar a Gilgameš.

__________________Pero:
__________________‘[Dos] gruesas túnicas
____________________[abrigan más que una.]
Nin/Bab________ V:74__[Por más] escarpado que sea el fuerte,
___________________dos [sí que podrán tomarlo;]
___________ _ _V:75_ Dos trillizos [… … …]
________________ _ Soga de tres cabos [es difícil de romper**.]
________________ _ Al poderoso león, dos cachorros [… … …]’

* Manuscrito babilónico [u]; GEORGE 2003, p. 604-606, copia: lam. 71. Publicado en LAMBERT / MILLARD 1965, n°. 21. Véase B. LANDSBERGER, «Zur vierten und siebenten Tafel des Gilgamesch-Epos», Revue d’Assyriologie et d’Archéologie Orientale 62, p. 97-135. P. 108-109; para su posición en este contexto véanse R.J. TOURNAY / A. SHAFFER, l’épopée de Gilgamesh (Littératures anciennes du Proche-Orient 15), Paris, p. 123; A. GEORGE, The Epic of Gilgamesh. The Babylonian Epic poem and Other Texts in Akkadian and Sumerian, Harmondsworth / New York, p. 40; B.R. FOSTER, The Epic of Gilgamesh: A new translation, analogues, criticism, New York / London, p. 38-39.

** Se trata sin duda de una retahíla de refranes. Para un paralelo bíblico que insiste en la eficacia de la cooperación véase Eclesiatés 4:9-12. El texto acadio tiene un paralelo en la balada sumeria Bilgames y Huwawa (A), líneas 106-110 (ver p. 316). Otro paralelo, muy incompleto, se encuentra en las líneas 1-8 del reverso del fragmento babilónico medio Emar1 (Msk 74128d) procedente de Tell Meskene (la antigua Emar), en la cuenca media del Éufrates, y publicada en GEORGE 2003, p. 328-331, copia: lam 28 (ver D. ARNAUD, Recherches au Pays d’Aštata. Emar 6/4. Textes de la bibliothèque: transcriptions et traductions (Editions Recherche sur les Civilisations : Synthèse 28), Paris, n°. 781; TH. E. KÄMMERERE, Šimâ milka. Induktion und Rezeption der mittelbabylonischen Dichtung von Ugarit, Emār und Tell el-Amārna (Alter Orient und Altes Testament 251), Mϋnster, p. 228 y s.; aquí p. 392):
____________Gilgameš lo tomó [de la mano,]
____________[y Enkidu] abrió su boca, y [dice]:
____________―‘ ¿Qué [vamos a hacer,] amigo mío?
____________[¿Qué respuesta vamos a darle al montón [de gente]?
____________[¡Claro que Šamaš] es señor de los cielos!
____________[no se gasta fácilmente calzado] con dos suelas,
____________[…] por más escarpado que sea el fuerte, dos [sí que
podrán
tomarlo …]

_____

Efectivamente, como bien decía la nota, este tipo de refranes o proverbios son muy parecidos a los que se hallan en una porción de la Biblia (Eclesiastés 4:9-12, RVR 1960):

9 Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo.
10 Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante.
11 También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo?
12 Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Con la lluvia y su sonido pálido de helechos; Juan Bañuelos


La ballena es sólo el sueño de un náufrago.
Mas yo no hablo del mar. Lo que sueña es la lluvia.

Con espasmo de esponja
La luz se apaga mientras llueve,
El tiempo duerme mientras llueve,
Mientras llueve la arena es un jinete
Sobre las huellas que dejamos;
Caen de pronto las ventanas
Con los rostros olvidados en ellas hace tiempo.
No hay sino el galope y la herradura
De la tierra mojada y las hormigas,
La boca triste de la tarde
Dejada como un guante sobre el hielo,
La cáscara sin nadie y lo que pasa
Sino la espuma y las escamas de esta tarde
Vestida ferozmente,
Cuando entre tumbo y tumbo se astillan las palabras
Y el deseo atropella los huesos y la carne.

Qué tenas me destrozo mientras llueve,
Porque lluevo tan hondo y sin remedio
Que no soy más que este edificio
Que se desploma a ratos
Cuando cierro los ojos
Y soy husmeado, sin piedad, por el hocico
De todo lo que llueve.

Y evidente es que llueve.
Y es la tarde. Y es lluvia.
Y llueve y llueve y llueve.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Volver al mar; José Emilio Pacheco


Sombra
de los alcantilados en el mar
o mancha ondulante
de pez, de ave o de piedra.
Nada se mueve bajo el sol si el mar
es la inmovilidad del movimiento.
Y desde que empezó a ser mar
y perdió su planeta
está insistiendo con las mismas olas
en su plegaria plañidera
que de repente se transforma en la furia,
el tormento de la tormenta.

Este pedazo del inmenso mar
para mí es todo el mar
o como si lo fuera,
porque siempre regreso a verlo.
Y cuando pienso en mar
dentro de mí se forma esta imagen.
Quiero decir:
lo llevo tan dentro
que su rumor es como el caudal de la sangre.
Y desde mi subjetividad deleznable,
el mar se habrá cambiado en desierto
cuando ya no esté aquí para mirarlo y amarlo;
cuando mi ceniza
arda por un instante en la espuma rota
y de nuevo sea
átomo de la nada o de la vida invencible
en la totalidad del océano unánime.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Los sonetos a Orfeo. Segunda parte, soneto IV; R. M. Rilke


Este es el animal que no existe. Aunque ellos
no lo sabían y, como fuera, lo amaron
—su manera de andar, su carácter, su cuello,
hasta la luz que había en su mirar tranquilo.

Es cierto, no existía. Pero porque lo amaban
se hizo un animal puro. Dejaron siempre espacio.
Y en el espacio claro y que quedaba libre
le fue fácil alzar la cabeza y apenas

necesitó existir. Nunca lo alimentaron
con grano, sólo con la posibilidad
de ser. Y ésta le dio fuerza al animal

que un cuerno le creció en plena frente. Un cuerno.
Se acercó a una doncella, rebosando blancura,
y existió en el espejo de plata al par que en ella.


Traducción de Jesús Munárriz

Salmo 137


Lamento de los cautivos en Babilonia

1 Junto a los ríos de Babilonia,
Allí nos sentábamos, y aun llorábamos,
Acordándonos de Sion.

2 Sobre los sauces en medio de ella
Colgamos nuestras arpas.

3 Y los que nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos,
Y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo:
Cantadnos algunos de los cánticos de Sion.

4 ¿Cómo cantaremos cántico de Jehová
En tierra de extraños?

5 Si me olvidare de ti, oh Jerusalén,
Pierda mi diestra su destreza.

6 Mi lengua se pegue a mi paladar,
Si de ti no me acordare;
Si no enalteciere a Jerusalén
Como preferente asunto de mi alegría.

7 Oh Jehová, recuerda contra los hijos de Edom el día de Jerusalén,
Cuando decían: Arrasadla, arrasadla
Hasta los cimientos.

8 Hija de Babilonia la desolada,
Bienaventurado el que te diere el pago
De lo que tú nos hiciste.

9 Dichoso el que tomare y estrellare tus niños
Contra la peña.


RVR 1960

El reposo del fuego I, 8; José Emilio Pacheco


El mundo azota sus cadenas.
La tempestad desciende.
_________________Y yo sin nombre,
busco un rastro fugaz, quiero un vestigio,
algo que me recuerde, si he olvidado,
la secreta eficacia con que el polvo
devora el interior de los objetos.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Tras el festejo, el hermano del hijo pródigo se resuelve a mostrar quién es el peor de ambos; Luis Vicente de Aguinaga


El hijo mayor se hallaba en el campo, y cuando, de vuelta, se acercaba a su casa, oyó la música y los coros. Y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: “Ha vuelto tu hermano, y tu padre ha mandado matar un becerro cebado, porque le ha recobrado sano”. Él se enojó y no quería entrar, pero su padre salió y le llamó. Él respondió y dijo a su padre: “Hace ya tantos años que te sirvo sin jamás haber traspasado tus mandatos, y nunca me diste un cabrito para hacer fiesta con mis amigos, y al venir este hijo tuyo, que ha consumido tu fortuna con meretrices, le matas un becerro cebado". Él le dijo: “Hijo, tú estás siempre conmigo, y todos mis bienes tuyos son; mas era preciso hacer fiesta y alegrarse, porque este tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, se había perdido y ha sido hallado”.

LUCAS, 15:25-32

Suponiendo que te lo diga.
Vamos a suponerlo. Que yo te diga:
“Soy el peor de tus hijos”.
O, a lo mejor, que lo mitigue:
“Vengo, padre, como el peor
de tus hijos”. Como si el peor
fuera el otro. Como si yo apenas
me le asemejara. Supongamos.
¿Ganarías algo con oírmelo?
¿Te venderían la gasolina más barata?
¿Conseguirías jubilarte por adelantado?
¿Te dirías a ti mismo: “Es lo que yo
esperaba oír”, y entenderías entonces
que ya no soy el peor, ni casi el peor,
pues he mejorado al admitirlo?

Brincos diéramos, padre. Bueno fuera.

Tendrá la culpa esta memoria,
si tú quieres. Qué digo
esta memoria: este recuerdo
solo, del día que temiste
tener un hijo menos, pues
ya no estaba por ninguna parte,
y me pediste a mí con la mirada
y un movimiento indigno de la mano
que fuera tus dos hijos, y que fuera
de preferencia el que perdiste.

¿Tendré la culpa yo, que soy
esta memoria? Qué digo
esta memoria: este recuerdo,
el rastro de la voz —mi propia voz—
del hijo que dejé de ser,
y para qué: para no ser
tampoco el otro. Qué digo
ese recuerdo: más bien el de tus ojos
mirando a través de los rebaños,
cruzando los campos de trabajo
y topándose al fin con el hombre que venía
y era el hijo perdido y el hermano
que yo no pude ser, que no fui nunca,
que se quedó sin mí al estar perdido
y me dejó sin él,
que me quedé también sin ambos
al irme sin mi cuerpo y al dejarme
a solas con tu tierra, padre,
solo de ti, solo de todos, a la espera
del día en que volviéramos, del día
en que pudiéramos al fin reconocernos.


De: Fractura expuesta
Mantis editores, 2008
Págs. 50-2

Cancion al que será flechado / Canción al flechador


CANCIÓN AL QUE SERÁ FLECHADO

Mocetones recios,
hombres del escudo en orden,
entran hasta el medio
de la plaza para
medir sus fuerzas
en la Danza del Kolomché.

En medio de la plaza
está un hombre
atado al fuste de la columna
pétrea, bien pintado
con el bello
añil. Puesto le han muchas
flores del Balché para que se perfume;
así en las palmas de sus manos, en
sus pies, como en su cuerpo también.

Endulza tu ánimo, bello
hombre; tú vas
a ver el rostro de tu Padre
en lo alto. No habrá de
regresarte aquí sobre
la tierra bajo el plumaje
del pequeño Colibrí o
bajo la piel
. . . del bello Ciervo,
del Jaguar, de la pequeña
Mérula o del pequeño Paují.
Date ánimo y piensa
solamente en tu Padre; no
tomes miedo; no es
malo lo que se te hará.
Bellas mozas
te acompañan en tu
paseo de pueblo en pueblo . . .
. . . No tomes
miedo; pon tu ánimo
en lo que va a sucederte.
Ahí viene el gran Señor
Holpop; viene
con su Ah-Kulel;
así también el Ahau
Can Pech, ahí
viene; a su vera
viene el gran Na-
con Aké; ahí viene
el Batab H . . .
Ríe, bien
endúlcese tu ánimo,
porque tú eres
a quien se ha dicho
que lleve la voz
de tus convecinos
ante nuestro Be-
llo Señor,
aquel que está puesto
aquí sobre la tierra
desde hace ya
muchísimo.


CANCIÓN AL FLECHADOR

Espía, acechador que andas cazando por los montes,
una vez, dos veces,
vamos a cazar a orillas de la arboleda
en rápida danza, hasta tres veces.
Alza bien tu frente,
alista bien la mirada,
no hagas errores
para que alcances tu premio.
¿Tienes bien afilada la punta de tu dardo?
¿Tienes bien enastada la cuerda
de tu arco, has puesto buena
resina de catzim en las plumas
que están en la punta de la vara de tu dardo?
¿Has untado bien
grasa de ciervo macho
en la fuerza de tu brazo, en la fuerza de tu pie,
en tus rodillas, en tus gemelos,
en tus costillas, en tu tórax, en tu pecho?
Da tres vueltas rápidas
alrededor de la columna de piedra pintada,
ahí donde está atado el viril
hombre joven, virgen e inmaculado.
Da la primera, a la segunda
toma tu arco, ponle la flecha,
apúntale al pecho, no es necesario
que pongas toda tu fuerza
para asaetearlo, para no
herirlo profundamente en sus carnes,
para que pueda sufrir un poquito,
pues así lo quiso
el Bello Señor Dios.
Cuando des la segunda vuelta
a la columna pintada de azul,
cuando la des,
asaetéalo de nuevo.
Habrás de hacer esto
sin dejar de danzar, porque
así es como lo hacen los buenos escuderos guerreros,
los hombres que se escogen
para dar bondad
a los ojos del Señor Dios.
Así como se asoma el sol
sobre el bosque del oriente,
comienza del arquero flechador
el canto.
Todo lo dan
los escuderos peleadores.


Ómnibus de poesía mexicana
Presentación, compilación y notas de Gabriel Zaid
Uno: Poesía indígena
I: Poesía anónima recogida entre los siglos xvi y xx
6. Maya peninsular
Páginas 25-8
siglo xxi editores, s.a. de c.v.
27a edición

martes, 8 de septiembre de 2009

Frank Drummer (from Spoon River Anthology); Edgar Lee Masters


OUT of a cell into this darkened space—
The end at twenty-five!
My tongue could not speak what stirred within me,
And the village thought me a fool.
Yet at the start there was a clear vision,
A high and urgent purpose in my soul
Which drove me on trying to memorize
The Encyclopedia Britannica!

domingo, 30 de agosto de 2009

Soledad; Xavier Villaurrutia


Soledad, soledad
¡cómo me miras desde los ojos
de la mujer de ese cuadro!
Cada día, cada día,
todos los días...
Cómo me miras con sus ojos hondos.

Si me quejo, parece que sus ojos
me quisieran decir que no estoy solo.

Y cuando espero lo que nunca llega,
me quisieran decir: aquí me tienes.

Y cuando lloro -algunas veces lloro-
también sus ojos se humedecen
o será que los miro con los míos.

En el río de Heráclito; Wisława Szymborska


En el río de Heráclito
el pez pesca al pez,
el pez corta el pez con el filo de un pez,
el pez construye un pez, el pez vive en el pez,
el pez escapa del sitiado pez.

En el río de Heráclito
el pez ama al pez,
tus ojos —le dice— resplandecen como peces en el cielo,
quiero nadar hacia un mar compartido,
contigo, la más bella del cardumen.

En el río de Heráclito
el pez inventa al pez de peces,
el pez se arrodilla ante el pez, el pez canta al pez,
le pide al pez un nadar más ligero.

En el río de Heráclito
yo, pez claro, pez distinto
(aunque sea del pez árbol, del pez piedra)
escribo por momentos pececillos
sobre escamas plateadas y por tan corto tiempo
que, tal vez por eso, parpadea en su turbación la oscuridad.


Traducción de Gerardo Beltrán

martes, 25 de agosto de 2009

Introducion to Poetry / Introducción a la Poesía; Billy Collins


I ask them to take a poem
and hold it up to the light
like a color slide

or press an ear against its hive.

I say drop a mouse into a poem
and watch him probe his way out,

or walk inside the poem’s room
and feel the walls for a light switch.

I want them to water-ski
across the surface of a poem
waving at the author’s name on the shore.

But all they want to do
is tie the poem to a chair with a rope
and torture a confession out of it.

They begin beating it with a hose
to find out what it really means.

______________________________


Les pido que cojan un poema
y lo sostengan a la luz
como a una diapositiva a color

o que aprieten un oído contra su panal.

Digo: soltar un ratón en un poema
y observar cómo busca la salida,

o caminar al interior de la habitación del poema
y palpar las paredes en busca de un interruptor.

Quiero que hagan esquí acuático
sobre la superficie del poema
saludando al nombre del autor en la orilla.

Pero todo lo que quieren hacer
es atar el poema a una silla con una cuerda
y torturarle hasta sacarle una confesión.

Comienzan a golpearle con una manguera
para descubrir lo que realmente significa.


Traducción de Julio Mas Alcaraz

lunes, 24 de agosto de 2009

La disyuntiva; Luis Vicente de Aguinaga


Entre la soledad
y estar solo,
escojo lo segundo.
Lo mismo entre la dicha
y ser dichoso:
lo segundo.
Entre los años y los días,
lo segundo. Entre mi nombre
y tú al decirlo.

Hay quien me ve llegar
con paso lento
y escoger lo segundo,
lo que viene detrás, de peor es nada;
me ve con piedad intransigente,
con lástima implacable
de cazador apenado por su presa.
Yo recojo los restos,
hago con ellos un sombrero, una corbata,
y saludo a la usanza cavernícola.

Entre la espera y lo esperado,
lo segundo.
Entre los puntos y las comas.*
Entre los ya
y los todavía.

_____

* Nota del autor del blog: En el blog del propio autor del poema (http://aguinaga.blogspot.com/2005/09/la-disyuntiva.html) leemos: Entre los puntos / y las comas. La versión del poema que seguimos aquí es la aparecida en Fractura expuesta (Mantis Editores, 2008).

Campanas en la noche; Octavio Paz


Olas de sombra
mojan mi pensamiento
—y no lo apagan.

domingo, 5 de julio de 2009

Algunos Versos y oraciones del caminante aparecidos en Antología rota, de León Felipe


II

Deshaced ese verso.
Quitadle los caireles de la rima,
el metro, la cadencia
y hasta la idea misma.
Aventad las palabras,
y si después queda algo todavía,
eso
será la poesía.


III

Poesía,
tristeza honda y ambición del alma,
¡cuándo te darás a todos... a todos,
al príncipe y al paria,
a todos...
sin ritmo y sin palabras!


V

Poeta,
ni de tu corazón,
ni de tu pensamiento,
ni del horno divino de Vulcano
han salido tus alas.
Entre todos los hombres las labraron
y entre todos los hombres en los huesos
de tus costillas las hincaron.
La mano más humilde
te ha clavado
un ensueño...
una pluma de amor en el costado.


León Felipe
Antología rota
Losada
Tercera reimpresión