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miércoles, 26 de noviembre de 2008

Bahamut; J. L. Borges con Margarita Guerrero


La fama de Bahamut llegó a los desiertos de Arabia, donde los hombres alteraron y magnificaron su imagen. De hipopótamo o elefante lo hicieron pez que se mantiene sobre un agua sin fondo y sobre el pez imaginaron un toro y sobre el toro una montaña hecha de rubí y sobre la montaña un ángel y sobre el ángel seis infiernos y sobre los infiernos la tierra y sobre la tierra siete cielos. Leemos en una tradición recogida por Lane:

«Dios creó la tierra, pero la tierra no tenía sostén y así bajo la tierra creó un ángel. Pero el ángel no tenía sostén y así bajo los pies del ángel creó un peñasco hecho de rubí. Pero el peñasco no tenía sostén y así bajo el peñasco creó un toro con 4 mil ojos, orejas, narices, bocas, lenguas y pies. Pero el toro no tenía sostén y así bajo el toro creó un pez llamado Bahamut, y bajo el pez puso agua, y bajo el agua puso oscuridad, y la ciencia humana no ve más allá de ese punto.»

Otros declaran que la tierra tiene su fundamento en el agua; el agua, en el peñasco; el peñasco, en la cerviz del toro; el toro, en un lecho de arena; la arena, en Bahamut; Bahamut, en un viento sofocante; el viento sofocante, en una neblina. La base de la neblina se ignora.

Tan inmenso y tan resplandeciente es Bahamut que los ojos humanos no pueden sufrir su visión. Todos los mares de la tierra, puestos en una de sus fosas nasales, serían como un grano de mostaza en mitad del desierto. En la noche 496 del libro de Las Mil y Una Noches, se refiere que a Isa (Jesús) le fue concedido ver a Bahamut y que, lograda esa merced, rodó por el suelo y tardó tres días en recobrar el conocimiento. Se añade que bajo el desaforado pez hay un mar, y bajo el mar un abismo de aire, y bajo el aire, fuego, y bajo el fuego, una serpiente que se llama Falak, en cuya boca están los infiernos.

La ficción del peñasco sobre el toro y del toro sobre Bahamut y de Bahamut sobre cualquier otra cosa parece ilustrar la prueba cosmológica de que hay Dios, en la que se argumenta que toda causa requiere una causa anterior y se proclama la necesidad de afirmar una causa primera, para no proceder en infinito.

De: El libro de los seres imaginarios

BIBLIOTECA DE CABALLO DE LETRAS

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Habiendo expuesto lo anterior, nuevamente te damos la bienvenida y esperamos que la Biblioteca de Caballo de Letras te sea de utilidad.

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0-9
70 poemas de Alfonsina Storni

A
Acerca del alma; Aristóteles
Aguafuertes porteñas; Roberto Arlt
Alguien que anda por ahí; Julio Cortázar
Algunos antecedentes sobre el uso del color en el México indígena; Víctor Manuel Ortiz
Antología poética de Pablo Neruda
Aproximación fenomenológica a la experiencia poética en Paul Celan; Jesús Guillermo Ferrer Ortega
Aproximaciones a la tradición oral latinoamericana; Víctor Montoya
Átomo verde número cinco; José Donoso

B
Bibliografía de Graciliano Ramos
Bibliografía de Julio Cortázar
Bibliografía de Pablo Neruda por Julio Gálvez Barraza
Bioética y ensayística: nexos y cautelas para la enseñanza e investigación de la Bioética; Carlos Eduardo de Jesús Sierra Cuartas

C
Canto General; Pablo Neruda
Capitán Linyera; Jorge Ricardo Masetti
Casa tomada; Julio Cortázar
Centenario de Roberto Arlt; Nea de Castro y Aimée González Bolaños
Chatanooga Choochoo; José Donoso
Chile, el golpe y los gringos; Gabriel García Márquez
Cien años de soledad; Gabriel García Márquez
Coca y cocaína; Víctor Montoya
Compilación de Músicas de Atahualpa Yupanqui - 1
Compilación de Músicas de Atahualpa Yupanqui - 2
Compilación de Músicas de Atahualpa Yupanqui - 3

Compilación de poesías de Jorge Teillier
Compilación de poemas de Leopoldo Marechal
Compilación de poemas de Pablo Neruda
Completamente nuestro; Saúl Yurkievich
Confesiones de San Agustín; Agustín de Hipona
Conjeturas y refutaciones; Karl R. Popper
Consejos para una vida plena; Lucio Anneo Séneca
Consolación a Helvia; Lucio Anneo Séneca
Coplas del payador perseguido (1972) (Fragmentos); Atahualpa Yupanqui
Coronación; José Donoso
Crítica de la razón instrumental; Max Horkheimer
Crónica de una muerte anunciada; Gabriel García Márquez
Cuentos; Horacio Quiroga
Cuentos de Julio Cortázar
Cuestiones naturales; Lucio Anneo Séneca
Cur Deus Homo?; Anselm of Canterbury (English)

D
De incarnatione Verbi Dei : Athanasius on the incarnation; Athanasius
De la clemencia al emperador Nerón; Lucio Anneo Séneca
De la tranquilidad del ánimo; Lucio Anneo Séneca
Del amor y otros demonios; Gabriel García Márquez
Desolación; Gabriela Mistral
Días y noches de angustia; Víctor Montoya
Discurso a periodistas en Cuba; Jorge Ricardo Masetti
Discurso de cierre del Centenario del natalicio de Pablo Neruda; Raúl Búlnes Calderón
Doce cuentos peregrinos; Gabriel García Márquez
Domingo en San Lorenzo de El Escorial; Jorge Teillier

E
El 12 de octubre, ¿Día de la raza?; Víctor Montoya
El amor en los tiempos del cólera; Gabriel García Márquez
El argentino que se hizo querer de todos; Gabriel García Márquez
El eco de la conciencia; Víctor Montoya
El Gaucho Martín Fierro; José Hernández
El jorobadito; Roberto Arlt
El juguete rabioso; Roberto Arlt
El libro de las preguntas; Pablo Neruda
El mocho; José Donoso
El niño que nos habita; Víctor Montoya
El obsceno pájaro de la noche; José Donoso
El periodista José Hernández; Jorge Eduardo Padula Perkins
El perseguidor; Julio Cortázar
El tiempo perdido; José Donoso
El Tío de la mina; Víctor Montoya
El "yatiri" de Arturo Borba; Víctor Montoya
Entrevista a Julio Cortázar; Alfredo Barnechea
Entrevista radial al Che y a Fidel en Sierra Maestra; Jorge Ricardo Masetti
Escritos; Jorge Ricardo Masetti
España en el corazón; Pablo Neruda

F
Ficciones; Jorge Luis Borges
Funes el memorioso; Jorge Luis Borges

G
Gorgias; Platón

H
Historia de la eternidad; Jorge Luis Borges

I
Irlandeses detrás de un gato; Rodolfo Walsh

J
Jolie Madame; José Donoso
José Donoso: Perros y apuesta sexual; Alicia Borinsky
José Donoso. Maestro de un irracionalismo prodigioso; Carlos Fuentes

L
La biblioteca de Babel; Jorge Luis Borges
La consolación de la filosofía; Boecio
La imagen inmortal del Che; Víctor Montoya
La inmortalidad del alma; Agustín de Hipona
La letra e; Augusto Monterroso
La mala hora; Gabriel García Márquez
La noche se prolonga; Jorge Ricardo Masetti
La prosa del observatorio; Julio Cortázar
Las ruinas circulares; Jorge Luis Borges
La vuelta de Martín Fierro; José Hernández
Lisis; Platón
Los que luchan y los que lloran; Jorge Ricardo Masetti
Luchador obrero en la portada de un libro; Víctor Montoya

M
Macbeth; William Shakespeare (English)
Maria Luisa Bombal: La abeja de fuego; Waldemar Verdugo Fuentes
Masetti, un guerrillero; Rodolfo J. Walsh

N
Neruda: treinta años de mar y muerte; Antonio Skarmeta

O
Odisea; Homero (Edición en prosa)
Operación masacre; Rodolfo Walsh

P
Paisaje con grano de arena; Wisława Szymborska
Pierre Menard, autor del Quijote; Jorge Luis Borges
Poemas de Alfonsina Storni
Prólogo de Diario de viaje a París de Horacio Quiroga; Emir Rodríguez Monegal
Prometeo encadenado; Esquilo

Q
"¿Qué dirán de mi poesía los que no tocaron mi sangre?"; Fernando Quilodrón
¿Quién es José Donoso?; Jorge Oporto Marín
¿Quién mató a Rosendo?; Rodolfo Walsh

R
Rayuela; Julio Cortázar
Recabarren; Pablo Neruda
Recuerdo de Cortázar; Carlos Fuentes
Residencia en la Tierra; Pablo Neruda
Roberto Arlt y el cine; Rita Gnutzmann
Rubaiyat; Omar Khayyám

S
Saint Anselm's book of meditations and prayers; Anselm of Canterbury
Selección de Poemas 1; Raúl González Tuñón
Selección de Poemas 2; Raúl González Tuñón
Sermones y prédicas del Cristo de Elqui; Nicanor Parra
Sueños de mala muerte; José Donoso

T
Tala; Gabriela Mistral
Ternura; Gabriela Mistral
The Problem of Individuation in the Middle Ages; Peter King
Trafalgar; Benito Pérez Galdós
Tragedias; Esquilo
Tratados morales; Lucio Anneo Séneca
Tristana; Benito Pérez Galdós

U
Una señora; José Donoso

Creación de la Biblioteca de Caballo de Letras

Queridos lectores:

Caballo de Letras busca poner a su disposición libros electrónicos de manera gratuita con el fin de que puedan tener acceso a una cómoda lectura en ellos. Para ello se creará una entra especial dentro de este blog que fungirá como biblioteca al contener libros electrónicos mayormente catalogados dentro de los ámbito de la literatura, la filosofía y la religión, aunque cualquier clase de material podría ser incluído.

Se procurará que para mayor comodidad de los lectores todas las obras estén en formato PDF (que al parecer es el que más cómodo manejo y lectura ofrece a los usuarios en cuanto a documentos electrónicos se refiere) , y no en cualquier otro (como html o texto plano), pues esta biblioteca no tendría razón de ser al existir ya proyectos muy completos, como Project Gutenberg, que ofrecen gran parte de los clásicos universales en formatos distintos al PDF, y es evidente que los lectores obtendrían mayor provecho visitando directamente esos sitios web.

Esperamos que la Biblioteca de Caballo de Letras les sea de utilidad.

martes, 25 de noviembre de 2008

La tristeza en la vida y el conocimiento...

Ésta es la tristeza que se adhiere a toda vida mortal, una tristeza que, sin embargo, nunca llega a la realidad, sino que sólo sirve a la perdurable alegría de la superación. De ahí el velo de la pesadumbre, el cual se extiende sobre la naturaleza entera, de ahí la profunda e indestructible melancolía de toda la vida.

Sólo en la personalidad está la vida; y toda personalidad se apoya en un fundamento oscuro, que, no obstante, debe ser también el fundamento del conocimiento.

Schelling,
Sobre la esencia de la libertad humana (1809)

La invencibilidad de la lógica

La lógica es invencible porque para combatir a la lógica es necesario usar la lógica.

-Pierre Boutroux

Los sonetos a Orfeo. Primera parte, soneto XXI; R. M. Rilke

La primavera ha vuelto una vez más. La tierra
se parece a una niña que sabe poesías:
muchas, oh, muchas, sí... por lo que le ha costado
su largo aprendizaje recibe el premio ahora.

Severo fue el maestro. Nos resultaba grato
contemplar la blancura de su barba de viejo.
Ahora, cómo se llaman el verde y el azul
podemos preguntarle: ¡lo sabe, ella lo sabe!

Tierra que estás feliz de vacaciones, juega
ahora con los niños. Te vamos a pillar,
tierra alegre. El que más lo esté, lo logrará.

Oh, lo que su maestro le enseñó, que fue tanto,
y lo que impreso está en raíces y troncos
altos y complicados, ¡lo canta, ella lo canta!

Traducción de Jesús Munárriz
poesía Hiperión

Alta traición; José Emilio Pacheco

No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
__es inasible.
Pero (aunque suene mal)
__daría la vidapor diez lugares suyos,
__cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
__fortalezas,
una ciudad deshecha,
__gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
__montañas
-y tres o cuatro ríos.
_________________________________

...cierta gente... lugares donde me despedí de esa gente. Ciertamente la patria es algo abstracto e inasible, al menos para mí, como también podría serlo la palabra humanidad. ¿Qué frialdad se escondería entonces tras la frase amar a la humanidad? Al mundo Dios amó... porque era Dios y tenía la capacidad para hacerlo. Cuando él dice: mundo, tiene la capacidad de pensarlo y tenerlo presente todo y a todos los seres que éste contiene en un modo pleno, absoluto. ¿Yo? Yo sólo puedo imaginar un concepto...

Me suena... me suena...


Este es un fragmento de la historia de El segundo saaluk, contenido en la doceava de Las mil y una noches. No es necesario explicar la historia:

Permanecí en su casa tres días, al cabo de los cuales me preguntó:

—¿No sabes ningún oficio con el que puedas ganar tu sustento?

—Soy jurisconsulto, maestro de ciencias, escritor y matemático.

—Tu oficio es inútil en nuestro país; no hay nadie en estas tierras que sepa alguna ciencia o que escriba; aquí sólo cuenta el dinero.

—¡Por Dios! ¡No sé hacer más que lo que te he enumerado!


Traducción de Juan Vernet

Un haiku de Juan José Domenchina (Pájaro muerto...)


Pájaro muerto,
¡qué agonía de plumas
en el silencio!

Afirmación de que el saber es un deseo natural del hombre


Todos los hombres por naturaleza desean saber.

-Metafísica de Aristóteles 980a21

martes, 18 de noviembre de 2008

La proxemia del amor humano


Dice Wisława Szymborska en su poema

Estoy demasiado cerca

Estoy demasiado cerca para que él sueñe conmigo.
No vuelo sobre él, de él no huyo
entre las raíces arbóreas. Estoy demasiado cerca.
No es mi voz el canto del pez en la red.
Ni de mi dedo rueda el anillo.
Estoy demasiado cerca. La gran casa arde
sin mí gritando socorro. Demasiado cerca
para que taña la campana en mi cabello.
Estoy demasiado cerca para que pueda entrar como un huésped
que abriera las paredes a su paso.
Ya jamás volveré a morir tan levemente,
tan fuera del cuerpo, tan inconsciente,
como antaño en su sueño. Estoy demasiado cerca,
demasiado cerca. Oigo el silbido
y veo la escama reluciente de esta palabra,
petrificada en abrazo. Él duerme,
en este momento, más al alcance de la cajera de un circo
ambulante con un solo león, vista una vez en la vida,
que de mí que estoy a su lado.
Ahora, para ella crece en él el valle
de hojas rojas cerrado por una montaña nevada
en el aire azul. Estoy demasiado cerca,
para caer del cielo. Mi grito
sólo podría despertarle. Pobre,
limitada a mi propia figura,
mas he sido abedul, he sido lagarto,
y salía de tiempos y damascos
mudando los colores de mi piel. Y tenía
el don de desaparecer de sus ojos asombrados,
lo cual es la riqueza de las riquezas. Estoy demasiado cerca,
demasiado cerca para que él sueñe conmigo.
Saco mi brazo que está debajo de su cabeza dormida,
Mi brazo dormido, lleno de agujas imaginarias.
En la punta de cada una de ellas, para su recuento,
se han sentado ángeles caídos.

Traducción de Elźbieta Bortkiewicz

Jorge Luis Borges en un fragmento de su ensayo: Historia de la eternidad, contenida en el libro del mismo nombre, registra...

"[...] aquel terrible pasaje de Lucrecio, sobre la falacia del coito: Como el sediento que en el sueño quiere beber y agota formas de agua que no lo sacian y perece abrasado por la sed en el medio de un río: así Venus engaña a los amantes con simulacros, y la vista de un cuerpo no les da hartura, y nada pueden desprender o guardar, aunque las manos indecisas y mutuas recorran todo el cuerpo. Al fin, cuando en los cuerpos hay presagio de dichas y Venus está a punto de sembrar los campos de la mujer, los amantes se aprietan con ansiedad, diente amoroso contra diente; del todo en vano, ya que no alcanzan a perderse en el otro ni a ser un mismo ser."

Ambos abordan el tema de la compenetración que existe entre los amantes. Szymborska transmite en su poema una cruda verdad: mientras más cerca se encuentre del hombre que ama, más distante se encuentra en el pensamiento de éste, pues no es necesario perseguir lo que se ha alcanzado, lo seguro, lo que ya se posee... qué mejor y más melancólica figura de ello que la contamplación de su amado dormido al lado suyo, segura de una sola cosa: que en el sueño de él, en ese profundo sueño, ella no tiene cabida...

Vayamos ahora a lo que precede al sueño de al menos uno de los amantes. Cuando Borges cita a Lucrecio se nos presenta otra clase de insatisfacción: aún la consumación de la unión carnal deja a quienes se aman con una sensación de haber sido burlados, de hallarse faltos, de no alcanzar la plena unión: tú sigues siendo tú y estás aquí junto a mí, pero de algún modo seguimos distantes, es imposible fundirnos plenamente. A veces pienso que acaso el ansia de representar el alcance de la unión perfecta, o la futilidad del intento, fueron causa de la metáfora y la analogía, materias primas de la literatura.

lunes, 17 de noviembre de 2008

A un lémur (Soneto sin ripios); José Juan Tablada

GO
ZA
BA
YO

A
BO
GO
TÁ

TE
MI
RÉ

Y
ME
FUI

Los sonetos a Orfeo. Primera parte, soneto XIX; R. M. Rilke

Aunque veloz cambia el mundo
cual la forma de las nubes,
todo lo acabado cae
y vuelve al remoto origen.

Sobre el cambio y el proceso,
más dilatado y más libre,
aún dura tu pre-cantar,
dios de la lira.

Ni se distinguen los males,
ni el amor puede aprenderse,
ni se ha desvelado aquello

que nos separa en la muerte.
En la tierra sólo el canto
santifica y conmemora.

Traducción de Jesús Munárriz
poesía Hiperión
__________________________________

Comparte el poema parte de sus significado con algunos versículos del Eclesiastés:

3:20 Todo va a un mismo lugar; todo es hecho del polvo, y todo volverá al mismo polvo.

5:18 He aquí, pues, el bien que yo he visto: que lo bueno es comer y beber, y gozar uno del bien de todo su trabajo con que se fatiga debajo del sol, todos los días de su vida que Dios le ha dado; porque esta es su parte.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Recordando a Ayante Telamonio


Uno de mis héroes favoritos de la Ilíada es Ayante (o Áyax) Telamonio, pues se distingue por mucho entre los otros:

Ayante es descrito como un coloso, un hombre lleno de fuerza fìsica y valor. Poseía un escudo que, de acuerdo al poema era enorme, como una torre. Frente a los demás héroes y reyes combatientes, como Odiseo (que utilizaba la astucia para triunfar), Néstor (que representaba la sabiduría de la vejez) o Ayante Oileo (famoso por su velocidad), Ayante Telamonio, junto con Aquiles, es un héroe de fuerza, pero hay algo que hace diferente al Telamonio de este último y de los demás: Aquiles era hijo de una diosa y su fortaleza tenía un origen divino...

Vemos en la Ilíada que los dioses tenían sus favoritos: al ser Odiseo un héroe de astucia su protectora era Atenea, diosa de la guerra y la sabiduría, quien siempre lo apoyaba infundiéndole fortaleza, librándolo del peligro o apoyándolo en sus tretas. Atenea también favorecía a Diomedes, aunque a este último más en fuerza que en astucia. Afrodita tomaba partido por Eneas, Tetis por su hijo Aquiles, pero... ¿cuál de los dioses apoyaba al coloso?

Ayante es el héroe olvidado por los dioses. En ningún momento del poema se menciona que hiciera uso directo de la intervención divina para ejecutar alguna de sus proezas, que fueron muchas, entre ellas: participar en el rescate del cuerpo de Patroclo, presentar resistencia a los troyanos cuando los argivos se hallaban en problemas, cubrir con su escudo y librar de la muerte a los héroes argivos que habían sido rodeados por el enemigo, enfentarse directamente y en dos ocasiones a Héctor -paladín y príncipe de los troyanos- cuando todos los demás huían de él, y un largo etcétera...

Más aún: Menelao, Agamenón, Diomedes, Odiseo y otros héroes argivos que fueron ayudados o aconsejados en algún momento por los dioses comparten algo que exalta más al hijo de Telamón: todos, menos él, el héroe sin ayuda, fueron heridos en algún momento en la batalla. Ayante nunca fue tocado.

Con todo, el destino de nuestro héroe es triste, como se registra en una tragedia y en la Odisea: después de la muerte de su primo Aquiles, los argivos decidieron a quién debían pasar las armas de éste como honor por su esfuerzo y desempeño en la guerra. Ayante creyó que era él quien debía poseerlas, pero los demás otorgaron la recompensa a Odiseo. Ayante enloqueció por esto y dio muerte a un rebaño de ovejas al confundirlas con los próceres de los aqueos, para después despertar de su locura y suicidarse al pensar que había cometido homicidios. Cuando Odiseo se encontró con varios muertos en su visita al Hades uno de ellos era la sombra de Ayante, quien preso de un amargo rencor hacia el Laertíada se negó a dirigirle la palabra, para luego hundirse de nuevo y sin más entre las sombras.

Existen diversos pasajes en la Ilíada en los que Ayante es engrandecido por su fortaleza y sus victorias en la lucha, pero en esta ocasión, para recordarlo, no me vienen a la mente los pasajes en que destaca por lo ya dicho, sino este otro del canto XI de la Ilíada en que Ayante emprende la retirada frente a los troyanos, ansiosos de hacer mella en el cuerpo del héroe con sus armas, de devorar su carne con las lanzas. También hay cierta gloria en la huída de Ayante:


[...]
así entonces, después, al gran Ayante,
hijo de Telamón,
los soberbios troyanos
y los aliados de ellos,
en grupos numerosos concentrados,
siguiendo sin tregua, le punzaban
en mitad del escudo con sus picas.
Mas Ayante unas veces, se acordaba
de su fuerza impetuosa y, de nuevo,
volviéndose, las filas retenía
de los teucros, domadores de potros,
otras, empero, a huir se volvía.
Y a todos les impedía avanzar
hacia las raudas naves, y él mismo
en medio de troyanos y de aqueos
aguantando a pie firme se movía
con ímpetu, en tanto que las lanzas
que iban saliendo de intrépidas manos,
las unas impelidas adelante
en el enorme escudo se clavaron,
muchas, en cambio, a medio camino,
antes de alcanzar su blanca piel,
iban quedando hincadas en la tierra,
por más que ansiaban saciarse de carne.

Ilíada XI, ~560-574
Traducción de Antonio López Eire
Cátedra
Duodécima edición


Las mil y una noches, unos versos aparecidos en la Historia del faquín con las jóvenes (noche novena)


Quien compara tu talle con la rama fresca, mala y falaz
___comparación hacía:
la rama más hermosa es aquella que se encuentra revestida por
___las flores; tú, en cambio, eres más hermosa cuanto más
___desnuda.

-Traducción de Juan Vernet

El salario mínimo y la menstruación...

- ¿En que se parece el salario mínimo a la menstruación?
En que llega cada 28 días, dura cinco y si no llega, preocúpese.

Colaboración de Moisés Maldonado a:

Por el asesinato del presidente Carranza (1920); Liborio Crespo

Si vas a Tlaxcalantongo
procura ponerte chango,
Porque allí a Barbastenango
le sacaron el mondongo.

Variaciones sobre el Gattamelata, V (La canción de la hija de Gumba); Hugo Hiriart

V

Última variación. Un pequeño cuento:
LA CANCIÓN DE LA HIJA DE GUMBA

Cuentan que Benvenuto Cellini, después de cortarle la cabeza a algún atontado que cometió la impertinencia de cruzarse en su camino, alzó la testa todavía sangrante hasta la altura de sus ojos y la observó con cuidado; quería inmortalizar su espanto en el Perseo –otros insinúan que la cercenó sólo con este propósito de fidelidad artística; Cellini, todo mundo sabe, era un perfeccionista. La historia del prodigioso escultor Ryunosuke Gumba, llamado el Tamarindo, entraña el mismo desmesurado y cruento amor a las artes.

Se encontraba Gumba absorto en la contemplación de sus enorme estatua ecuestre que sería su obra maestra. Gumba lloró. Sabía que si esta última fundición no progresaba tendría que matarse. El hecho de su muerte carecía de importancia, pero ver su fama derrumbada, anticipar las risas ultrajantes de sus enemigos, era cosa que no podía resistir.

Desde el jardín de arena y piedras, la hermosa Bola, Luz de la luna reverberando en los pétalos de la hoja del durazno, hija del maestro Gumba, veía llorar al anciano. Una piedad insoportable hizo batir como tambor su corazón de doncella. Bola volvióse a casa. Se demoró en su purificación. Acicaló y perfumó su cuerpo intocado, rezó largamente en voz queda, y esperó a la noche. Brillaba la luna mudadiza cuando la muchacha caminó hacia los calderos de metal hirviente.

Obsesionado por la cera perdida de la estatua ecuestre, Gumba tardó en advertir la desaparición de su hija. Cuando libraron el monumento de la prisión del molde y la preciosa aleación relumbró, el Tamarindo supo que su hija ya no estaba con él. Entonces gritando de dolor se abrazó a las patas del caballo. Desde ese momento el prodigioso Gumba entró en la noche desesperada de su locura.

Sus enemigos aseguraron que él mismo arrastró a su hija sollozante hasta los horribles calderos y, para lograr la aleación perfecta que, como se sabe, precisa devorar una doncella, arrojó a la muchacha al metal líquido. Luego, arrepentido de su crimen, se volvió loco. No sabremos la verdad. Pero en las noches de luna, cualquiera puede oír a la estatua ecuestre cantar con dulce voz de doncella una melancólica, adolorida, tristísima canción. El espectáculo es aterrador.

viernes, 14 de noviembre de 2008

La transitoriedad y corrupción de la creación: un robaí de Jayyam pregunta, el Eclesiastés responde...

Robaiyyat, Robaí nº 11 (edición de Sadeq Hedayat); Omar Jayyam

Si es la naturaleza obra del hacedor,
¿por qué permitió en ella excesos y defectos?
Si resultaba hermosa, ¿por qué pues, destruirla?
Si hay rostros poco hermosos, ¿de quién será la culpa?

Versión española de Zara Behnam y Jesús Munárriz
poesía Hiperión
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Eclesiastés 3:1-15 (Reina-Valera 1960)

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;
tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar;
tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar;
tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar;
tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar;
tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar;
tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.
¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello en que se afana?
Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en él.
Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.
Yo he conocido que no hay para ellos cosa mejor que alegrarse, y hacer bien en su vida;
y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor.
He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres.
Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó.
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La respuesta que al menos cristianismo y judaísmo dan a los defectos hallados en un mundo creado por un ser perfecto estriba en la libertad con la que fueron dotados los seres humanos (y según el cristianismo, también los ángeles, idea no compartida por todos los judíos), esta libertad implica el poder decidir obedecer o no a Dios , y uno de los resultados de no hacerlo fue la condición actual del mundo.

Un haiku de Shiki (La nieve se derritió...)

_____La nieve se derritió
en la espalda
_____del Gran Buda

-Shiki Masaoka