viernes, 15 de febrero de 2008

El hombre y los caballos


Las relaciones entre Borístenes y yo eran de una precisión matemática: me obedecía como a su cerebro, no como a su amo. ¿Habré logrado jamás que un hombre hiciera lo mismo? [...] Mi caballo reemplazaba las mil nociones vinculadas al título, la función y el nombre, que complican la amistad humana, por el único conocimiento de mi peso exacto de hombre.

Memorias de Adriano
ANIMULA VAGULA BLANDULA
Marguerite Yourcenar

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