domingo, 27 de abril de 2008

Si leer fuera como comer... ¿qué platillo sería cada autor?

En una ocasión (estoy cansado, así que me permitiré comenzar con un lugar común), discutiendo con un amigo acerca de cuál poeta era nuestro favorito, si Góngora o Quevedo, le dije que yo prefería los poemas de Góngora porque me agradaba su complejidad, pues era divertido ir descubriendo qué demonios quieren decir, aunque claro, no sin la ayuda de una buena edición crítica. Se me ocurrió decirle también que si leer a Góngora fuera como comer un platillo, yo lo compararía a degustar una langosta (hoy me arrepiento de esa comparación), pues se deben retirar primero las diversas partes del caparazón antes de poder probar la carne para luego venirnos a dar cuenta de que aunque sabe bien realmente el contenido es poco comparado con el tamaño del animal. Eso es lo que yo experimentaba al leer a Góngora.

Mi amigo se rió y me dijo que si leer las Soledades era como comer langosta, entonces leer un cuento de Cortázar era como comer taquitos de suadero...

Hace poco me encontré con una amiga (Crayola, la autora de imágenes de cera) y le platiqué lo sucedido. Simplemente me dijo:

¿Cortázar? ¡Cortázar es una torta de jamón!
Alan

2 comentarios:

crayola dijo...

jajajajajajajajaja!!!!!!
ya no me acordaba, �de verdad dije eso? :P

�qu� dice el agua y el sue�o? por cierto...
un saludo !

mariel.

Alan Elías dijo...

Sí, lo dijiste, jaja.

Nada, sigo con la lectura de Bachelard y aun pensando en el tema de la monografía.

¿Alguna idea? Ya casi termino de leer el ensayo de Zambrano. Me está gustando mucho, pero ¿y luego? ¿en qué lo aplico?