miércoles, 15 de octubre de 2008

Vivir o morir, ¿qué es mejor?

A. -Distraídos en razonar la inmortalidad, habíamos dejado que anocheciera sin encender la lámpara. No nos veíamos las caras. Con una indiferencia y una dulzura más convincentes que el fervor, la voz de Macedonio Fernández repetía que el alma es inmortal. Me aseguraba que la muerte del cuerpo es del todo insignificante y que morirse tiene que ser el hecho más nulo que puede sucederle a un hombre. Yo jugaba con la navaja de Macedonio; la abría y la cerraba. Un acordeón vecino despachaba infinitamente La Cumparsita, esa pamplina consternada que les gusta a muchas personas, porque les mintieron que es vieja... Yo le propuse a Macedonio que nos suicidáramos, para discutir sin estorbo.

Z (burlón). -Pero sospecho que al final no se resolvieron.

A (ya en plena mística). -Francamente no recuerdo si esa noche nos suicidamos.


De: El Hacedor
Jorge Luis Borges
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Después de que una amiga me dijera que daba lo mismo estar vivos o muertos, pues ella dudaba de todo, incluso de nuestra propia existencia, le sugerí que hiciera lo mismo que en diálogo anterior: que se suicidara. Después de todo, de acuerdo a ella daría lo mismo.

Ahora me doy cuenta de que fui demasiado brusco e imparcial con ella, hubiera sido más sensato decirle que dejara su decisión al resultado de un lanzamiento de moneda.

Ella respondió que no lo haría, pues no sabía a ciencia cierta qué ocurre después de la muerte y al menos sabía qué era estar viva. Extraña situación es afirmar que se está vivo pero dudar de todo lo demás…

Al menos podemos concluir algo muy sencillo: para los seres vivos no es lo mismo la vida que la muerte, puesto que sabemos más de la primera.

¿Qué sabemos, entonces, de la muerte?

El relato de Borges es franco al hablar de la posibilidad de que exista algo para alguien después de morir o de que todo acabe ahí.

Creo que respecto a lo que ocurre después de la muerte los seres humanos sólo podemos…

a) Realizar conjeturas de lo que imaginamos que viene después de ella (incluida aquí la creencia de que la existencia acaba en la muerte, pues ¿quién puede afirmar por sí mismo esto?).

b) Apelar a un conocimiento que no provenga de nosotros, sino que nos sea dado; es decir, algo que le diga a los humanos qué ocurre después de la muerte. Las religiones, por ejemplo, tienden a apelar a un conocimiento que es superior al del hombre, pero otorgado al mismo, una revelación.

c) Afirmar que no sabemos lo que ocurre después de ella.

En el diálogo de Borges, A opta por esta tercera opción, mientras que la voz de Macedonio Fernández parece hacerlo por la primera (o eso parece, podría haberlo hecho también por la segunda posibilidad, pero en el diálogo no se nos dice cómo ha llegado a su conclusión).

El diálogo que tuve con mi amiga me hizo recordar aquél pasaje en Filipenses 1, en el que el apóstol Pablo discurre entre qué es mejor para él, si la vida o la muerte:

Vv. 20-22: […] ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte. Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger.

Ninguno de los dos sabía qué escoger, pero al final tanto Pablo como mi amiga eligieron lo mismo, aunque esto fue por distintos motivos en cada uno…

Vv. 23-26: Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros. Y confiado en esto, sé que quedaré, que aún permaneceré con todos vosotros, para vuestro provecho y gozo de la fe, para que abunde vuestra gloria de mí en Cristo Jesús por mi presencia otra vez entre vosotros.

6 comentarios:

Rosigerante dijo...

Hace unas semanas yo tuve una conversación parecida con un amigo y luego con Joel.

Mi amigo estaba muy preocupado porque ¿qué tal que después de morir no había NADA? Yo me salí por la tangente y le dije que dejara de pensar en esas cosas porque al fin y al cabo ya estaba aquí y que se preocupara por la muerte a su tiempo. Sin embargo, lo que a ambos nos perturbaba (porque logró hacerme pensar en esas cosas de nuevo) era que la vida perdía todo valor frente a la idea de que al final todo se acabaría, por completo.

Después, Joel y yo llegamos a la conclusión de que sí, seguramente al final estaría el final (así).

Es decir, partiendo de la idea de que la existencia del alma es una de las tantas explicaciones a cosas que no entendemos, no probada científicamente y, por tanto, una idea formada por nuestro raciocinio y activada por nuestro sistema nervioso, etc., probablemente al morir, al quedar desenchufados, sin pensamientos, se acabe todo.

Una idea muy orgánica.



Yo no sé. ¿Es la época del año? Digo, ¿porqué tantos pensamientos sobre la muerte por todos lados últimamente?

Alan Elías dijo...

Hmm... bueno, al parecer hablas de una posición naturalista cuando se piensa de que con la muerte acaba todo. Desde este punto de vista sólo adquiere valor lo científicamente probado, pero se dejan de lado otras maneras de pensar y tomar en cuenta al mundo, como la metafísica.

Definitivamente, la filosofía no nos dice con certeza: "este es el modo correcto de percibir el mundo", pero al menos muestra que la existencia de que algo eterno y más allá de la muerte tiene sentido y puede ayudar a esclarecer lo que conocemos del mundo.

Quién sabe lo de lo repetitivo del tema de la muerte. Yo me he preguntado si a veces no exagero con posts de muertos, muerte, etc., pero creo que no lo hago a proppósito, simplemente... me salen... en sí no pienso tanto en la muerte, muerte, sino en lo que evoca.

Rosigerante dijo...

Mejor dicho :: lo que NO conocemos del mundo.

Alan Elías dijo...

Bueno, eso también, aunque lo que yo estaba pensando era que servía para reafirmar el conocimiento que poseemos e integrarlo en una cosmovisión (en el sentido filosófico).

Por cierto, no había visto que mi comentario pasado tenía varios errores tipográficos.Aprovecho para corregirlo aquí.

DEBE DECIR:

Hmm... bueno, al parecer hablas de una posición naturalista cuando se piensa de que con la muerte acaba todo. Desde este punto de vista sólo adquiere valor lo científicamente probado, pero se dejan de lado otras maneras de pensar y tomar en cuenta al mundo, como la metafísica.

Definitivamente, la filosofía no nos dice con certeza: "este es el modo correcto de percibir el mundo", pero al menos muestra que la existencia de que algo eterno y más allá de la muerte tiene sentido y puede ayudar a esclarecer lo que conocemos del mundo.

Quién sabe lo de lo repetitivo del tema de la muerte. Yo me he preguntado si a veces no exagero con posts de muertos, muerte, etc., pero creo que no lo hago a propósito, simplemente me salen... en sí creo que no pienso tanto en la muerte como tal, sino en lo que evoca.

Rosigerante dijo...

Últimamente ando más distraída de lo normal :: no me di cuenta de tus errores, si no, ya sabes, hubieras sido nombrando el chambón del día, ja.

Alan Elías dijo...

Menos mal...