jueves, 20 de agosto de 2009

Enuma Elish. Poema babilónico de la Creación


Hablaremos aquí de la edición y traducción de Federico Lara Peinado (Trotta, 2008).


El Enuma Elish (Cuando en lo alto…) toma su nombre de las primeras palabras que componen este antiguo poema.

En él se narra la manera en que los primeros dioses de los babilonios surgieron, y por ende, la creación entera. Pero este, como señala Lara Peinado en la muy completa introducción, no es en todo caso el tema principal del poema, sino la exaltación de Marduk, quien llegaría a ser una de las principales deidades babilónicas. El poema narra entonces cómo es que Marduk alcanzó la supremacía entre los dioses (incluso sobre sus padres y otros de sus divininos ancestros) al enfrentarse en una lucha contra Tiamat, diosa del abismo de las aguas saladas, quien junto con Apsu, el abismo de las aguas dulces, representaba uno de los principios cósmicos en los que se fundaba toda la creación según los babilonios.

La introducción (que abarca casi un tercio de este libro de 116 páginas) nos da los detalles fundamentales que necesitamos saber antes de iniciar la lectura del poema. Las notas al pie son numerosas y aparecen al final del libro para no entorpecer (o al menos eso intentan) la lectura del poema y son de mucha utilidad.

La introducción también nos explica los alcances que esta obra tuvo en su concepción, pues no sólo se trata de un texto de teología o cosmogonía, sino que también implica conocimientos de astrología y astronomía: Tiamat crea, por ejemplo, un ejército de once monstruos más un capitán, lo que tal vez pueda representar el zodíaco; la Tablilla V del poema, que desgraciadamente es una de las más incompletas que nos ha llegado, describe conocimientos de posiciones de constelaciones y planetas que las notas al pie detallan.

Algo que también es curioso de la introducción es una tabla que el traductor incluye en la que compara el relato de la creación del Génesis con el que ofrecen las tablillas del Enuma Elish para encontrarnos con que coinciden en pocos aspectos. Es interesante lo anterior porque los antepasados de los hebreos provenían de los caldeos y debieron haber conocido los elementos de teología y cosmogonía narrados en el Enuma Elish. Por lo tanto, ambos relatos gozan de originalidad, en ningún modo uno es copia del otro.

Hablando de originalidad, los dejo con un fragmento del poema que me pareció también interesante por lo maravilloso de la escena:

La Madre Khubur, que había formado todas las cosas,
acumuló armas irresistibles, dando a luz a dragones gigantes,
de dientes [agu]dos, con mandíbulas despiadadas.
Llenó sus cuerpos de veneno en lugar de sangre;
revistió de terror a los temibles leviatanes,
los coronó con aureolas, hacién[doles] semejantes a los dioses

Tablilla I. Vv. 133-138


Lo que agrega creatividad a la imagen es que aprendemos de las notas de Lara Peinado que esas aureolas de las que habla el texto son conocidas como melammu, un resplandor que acompañaba a los dioses; y por lo visto sí, se podía otorgar y retirar como si de una prenda de vestir se tratara. De hecho, el dios que dio muerte a Apsu tuvo que retirarle su melammu mediante un encantamiento para poder acabar con él.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy interesante, pero me hubiese gustado mucho que el comentario sobre la introducción de Lara Peinado fuese más extenso.