lunes, 10 de agosto de 2009

Lucy y el monstruo; Ricardo Bernal


Querido Monstruo:

Ya no te tengo miedo. Mi papi dice que no existes y que no puedes llamar a tus amigos porque ellos tampoco existen. Cuando sea de noche voy a cerrar los ojos antes de apagar la luz del buró y voy a abrazar bien fuerte a mi osito Bonzo para que él tampoco tenga miedo. Si te oigo gruñir en el clóset pensaré que estoy dormida. No quiero que mi papi se despierte y me regañe.

Ya sé que me quieres comer, pero como no existes nunca podrás hacerlo; aunque yo me pase los días pensando que a lo mejor esta noche sí sales del clóset, morado y horrible como en mis pesadillas…

Mañana, cuando juegue con Hugo, le voy a decir que te maté y que te dejé enterrado en el jardín y que nunca más vas a salir de ahí. Él se va a poner tan contento que me va a regalar su yoyo verde y me va a decir dónde escondió mis lagartijas (siempre ha dicho que tú te las comiste, pero eso no puede ser porque mi papi me dijo que no existes y mi papi nunca dice mentiras).

Voy a dejarte esta carta cerca del clóset para que la veas. Voy a pensar en cosas bonitas como en ir al mar, o que es Navidad, o que me saqué un diez en aritmética. ¡Adiós, monstruo!, qué bueno que no existas.

firma: LUCY

PD: No tengo miedo. No tengo miedo. No tengo miedo.

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Mi pequeña Lucy:

¿Cómo que no existo? Tu papi no sabe lo que dice. ¿Acaso no me inventaste tú misma el día de tu cumpleaños número siete? ¿Acaso no platicabas conmigo todas las noches y te asustabas con los extraños ruidos de mis tripas? Todas las noches te observé desde el clóset y tú lo sabías…

Aunque nunca me viste conocías de memoria mis ojos, mi lengua y mis colmillos; pues todas, todas las noches me soñabas. Por eso cuando leí tu carta sentí tanta desesperación. Por eso destrocé tus juguetes y me comí de un solo bocado a tu delicioso osito Bonzo.

Lo juro, Lucy, tú ya estabas muerta. Tenías los ojos abiertos y cuando toqué tu barriguita estaba más fría que mi mano. Seguramente te mató el miedo y yo no pude comerte pues no me gusta el sabor de los niños muertos. Lo único que hice fue regresar al clóset y llorar de tristeza hasta quedarme dormido…

¡Pobre Lucy! ¡Pobre Lucy y pobre monstruo solitario!

Ahora tendré que salir de aquí, alejarme de los adultos que cuidan tu pequeño ataúd y dejar esta carta donde puedas encontrarla… Necesito la risa de un niño y necesito el miedo de un niño para seguir vivo.

Por cierto, Lucy, ¿dónde dices que vive tu amigo Hugo?

Atentamente
EL MONSTRUO
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Nota del autor del blog:

El formato en que se presenta aquí este cuento fue realizado comparando los que aparecían en diversos sitios de Internet, casi todos con variantes entre sí.

11 comentarios:

Rosigerante dijo...

¡Regresaste!

Espero que no te hayas desaparecido a causa de algún mounstro morado :P

¡Saludos!

Alan Elías dijo...

Sí, ya regresé. De hecho, creo que hace un(os) día(s) respondí a algunos comentarios tuyos.

Rosigerante dijo...

Uno, sí. Ya lo leí... Pronto respondo ;)

Rosigerante dijo...

Oh cierto. Espero no tardar siglos en responder... :)

Un abrazo.

David Webb dijo...

Hola Alan:

Interesante e intrigante cuento. Desde mi punto de vista es una mezcla de fantasía, inocencia, terror, incoherencia, una pregunta para ti y una pregunta para mí (y demás persona que me quieran acompañar):

Fantasía. Un monstruo morado del clóset y una niña que le teme me suena a Monsters, Inc

Inocencia. La forma de hablar, de confiar de la niña. De que tiene un amigo que siente que la protege como un hermano mayor. Su infructuoso afán de convencerse a la manera de “No debo pensar en un elefante rosa con motas moradas”.

Terror. Lucy esta muerta y el monstruo la toca. Él se la quería comer viva y lo dice con una frialdad que me deja helado.

Incoherencia. ¿Cómo es que Lucy se acerca al clóset dado que tiene miedo? ¿Por qué escribe una carta a alguien que no existe? ¿Por qué el Monstruo se lamenta de la muerte de Lucy? Eso me hace pensar que no es tan monstruoso.

Una pregunta. La película El rey león está basada en Hamlet de Shakespeare. Hamlet tiene un final trágico pero Disney le cambió algunas cosas y un final feliz para su versión. ¿Es Lucy y el monstruo la idea original detrás de Monsters, Inc?

Una pregunta para mí. ¿Qué es eso, que a lo mejor no es monstruo pero que necesita tanto del miedo como de la risa de un niño para existir?

En fin, esto no es fácil de digerir, pero es de lo que me gusta.

Saludos.

Alan Elías dijo...

Hola, David Webb.
Sí, el cuento tiene en común esos elementos con Monsters Inc. y con ese tipo de relatos para niños que giran en torno al tema del “monstruo del armario”. De eso se ha escrito o narrado hasta el cansancio, por lo que no creo que Monsters Inc. sea la fuente principal.
Precisamente este es un reto que por lo visto decidió tomar el autor: crear a partir de algo tan trillado y aparentemente con tan pocos recursos para ser explotados de modo novedoso un relato que muestre originalidad.
Tal vez la clave para entender la primera pregunta respecto a las incoherencias que planteas se encuentra casi al inicio del cuento. Lucy dice: “Cuando sea de noche…”, por lo que es posible que la carta no la haya escrito ni colocado cuando el armario parecía más aterrador para acercarse.
La respuesta a la segunda pregunta me parece obvia: ¡porque ella no está completamente segura de que el monstruo no existe! En una historia lo que dicen los personajes puede ser contradictorio (de hecho, a veces esto se usa como un recurso para enriquecerla o darnos cuenta de la psicología de los mismos), es el argumento el que no puede serlo.
Precisamente otro recurso que puede enriquecer la historia (o arruinar la calidad de la trama si se usa mal) es la construcción de personajes basados en un arquetipo para luego romperlo:
La bruja actúa como bruja, el héroe como héroe, pero… ¿no sería interesante darnos cuenta de que la bruja en el fondo tenía sus motivos para comportarse como lo hacía? ¿O no hemos también visto hasta el cansancio que en algunas historias el villano termina pasándose al lado de los buenos porque en el último minuto “recapacita”? Así, nada impide que un monstruo no se comporte como el típico monstruo y que incluso le dé pena su condición y hacer su trabajo. Es más original un monstruo como este último que uno que únicamente se comporta como el típico monstruo debe hacerlo.
Precisamente porque esta historia no es fácil de digerir y porque a primera vista causa extrañeza o asombro es por lo que se puede considerar un buen cuento. Creo que el hacernos sentir todo eso fue el cometido del autor desde el principio.

David Webb dijo...

Hola Alan Elías:

Yo tampoco creo que Monsters Inc. sea la fuente principal, al contrario, ellos seguramente adaptaron este cuento a la versión comercial de misma forma que hicieron con Hamlet para crear El rey león. Por cierto, yo sólo conocía esa película por su nombre, hace poco tiempo que la vi y obviamente dije: “Esto es Hamlet Light” jeejej.

Es un cuento sumamente interesante, sobre todo por esos 2 recursos que mencionas. Yo no soy escritor (ojala tuviera la gracia para escribir) pero tengo la espinita de alguna vez escribir una antitelenovela, en donde los personajes se burlen de esos estereotipos de guión, psicología de personajes, lenguaje, etc. Muchas obras son tan predecibles, los villanos son tan malos que en vez de causar miedo dan risa o vergüenza. Y los buenos se pasan de buenos que parecen tontos.

Es muy interesante cuando el autor hace del villano su protagonista, dando un panorama distinto al clásico. El mal en verdad tiene necesidad de existir, no para justificar la maldad del mundo, sino para provocar la autocrítica que el bien debe hacer sobre si mismo, decir lo que realmente es, no es o podría ser. En fin, no soy partidario del maniqueísmo.

Saludos y buen día.

Alan Elías dijo...

Bueno, David, es que eso de la “antinovela” se vienen haciendo (o eso se dice) desde tiempo atrás. Ya el Quijote es un ejemplo de ello.

Hoy en día creo que casi no existen los escritores que no quieran escribir “antinovelas”.

Dejando a un lado lo del maniqueísmo, el mal o los problemas son un elemento necesario en casi cualquier cuento o novela. De otro modo no habría conflicto o nudo qué resolver (o por los menos plantear).

David Webb dijo...

Que oso el mio, jaja. Aparte de talento también necesito originalidad. En fin, eso de "zapatero a tu zapatos" es algo que tengo que reafirma en mi.
Saludos.

Alan Elías dijo...

Pero es un buen indicio, David Webb. Por lo menos sabes que partes de una idea de lo que todo buen escritor busca hacer actualmente: una novela que innove. Imagínate si quisieras escribir una que narre las aventuras de un niño que aprende a usar magia y luego tiene que combatir con un sinnúmero de enemigos mientras se gradúa de una escuela.

De todos modos existe una teoría literaria que afirma que no se puede ser original en el fondo, pues todos los temas de los que se puede escribir ya han sido tocados, sino en la forma.

David Webb dijo...

Oh Rayos, qué decepción! :(
Bueno, creo que por algo elegí un campo diferente, jejeje
Mira, encontré una foto muy bonita y ad hoc para esta entrada.
Aquí hay otra pero no me gustó tanto.
Saludos.