sábado, 11 de abril de 2009

Últimas palabras de David (2 Samuel 23:1-7, RVR 1960)


Estas son las palabras postreras de David.
Dijo David hijo de Isaí,
Dijo aquel varón que fue levantado en alto,
El ungido del Dios de Jacob,
El dulce cantor de Israel:

El Espíritu de Jehová ha hablado por mí,
Y su palabra ha estado en mi lengua.

El Dios de Israel ha dicho,
Me habló la Roca de Israel:
Habrá un justo que gobierne entre los hombres,
Que gobierne en el temor de Dios.

Será como la luz de la mañana,
Como el resplandor del sol en una mañana sin nubes,
Como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra.

No es así mi casa para con Dios;
Sin embargo, él ha hecho conmigo pacto perpetuo,
Ordenado en todas las cosas, y será guardado,
Aunque todavía no haga él florecer
Toda mi salvación y mi deseo.

Mas los impíos serán todos ellos como espinos arrancados,
Los cuales nadie toma con la mano;

Sino que el que quiere tocarlos
Se arma de hierro y de asta de lanza,
Y son del todo quemados en su lugar.
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Amo, sobre todo por lo deslumbrante de su sencillez, esta imagen:

Será como la luz de la mañana,
Como el resplandor del sol en una mañana sin nubes,
Como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra.

Creo que es una de las más bellas de toda la Biblia.

Pienso también: ¿Cuándo nos gobernará alguien así? Realmente el Espíritu, la creación y las criaturas lo anhelamos y gemimos por ese momento, por ese Ser, por ese Dios que es totalmente distinto y sobrepasa lo que hemos imaginado o conocido. Espero con ansia ese amanecer sin nubes, ese amanecer del que David habló con tanta belleza cuando ya no quedaba qué decir.

6 comentarios:

Rosigerante dijo...

Por la belleza con la que te expresaste, sólo por eso, me uno a tu deseo por unos momentos.

(Ja)

Alan Elías dijo...

Bueno, entonces que nos una la belleza por unos instantes.

Me haces pensar: si la Verdad fuera un ser pensante y bueno y quisiera que la conociéramos, sería entonces bella (en por lo menos un sentido), no tanto por ser Verdad en sí misma (pues existen verdades feas), sino como parte de su bondad para que nosotros podamos ser atraídos hacia ella.

Rosigerante dijo...

Mmmnnn, nos estamos metiendo en problemas que la pura semántica no aclararía.

La Verdad, sería, y ya. El hecho de ser La Verdad nos atraería y cada uno podría verla fea o bella.

Aunque quizá dije más o menos lo mismo. O no porque, ¿"si la Verdad fuera un ser pensante" y malo...?

Alan Elías dijo...

Sí, por supuesto que la Verdad sería la Verdad y ya. De hecho, desde el principio afirmé que era una suposición. Mi suposición estriba en un “qué si…” en el que pienso en la Verdad como un ser pensante y bueno.

Pero por otro lado, también supongo de nuevo y pienso: la Verdad, de existir, no podría considerarse como mala, pues si es la Verdad, entonces ella por sí misma tiene derecho a juzgarlo todo al ser ella lo que debe ser. Entonces, ¿cómo puedo llamar malo o desviado a algo que por definición se anuncia como lo correcto y lo apropiado? En todo caso, lo más que podría hacer sería llamarla dañina o perjudicial para mí. Pero lo que importaría sería cómo se define a ella misma, pues ella sería la Verdad, y por definición se definiría como correcta, apropiada o “como lo que es” o “lo que debe ser”.

Rosigerante dijo...

Sí, estoy de acuerdo; por ello, tampoco debimos usar el adjetivo "bueno". Sólo trataba de ponerlo al revés.

Por eso dije que "la Verdad sería y ya" (existiría, sin ser más que la Verdad, sin calificativos).

Alan Elías dijo...

Al principio pensaba así, Rosigerante, pero luego dije: bueno, la verdad es más excelente que la mentira; el ser es más perfecto que el no ser. Por lo tanto, la verdad es mejor que la mentira, y si hablamos de mejor, hablamos de algo bueno.