lunes, 1 de septiembre de 2008

Junto al tilo; Joseph von Eichendorff

¿Vuelvo a verte, árbol querido,
En cuyos tempranos brotes, siendo joven
Y en un bello sueño de primavera
Hendí el nombre de mi primer amor?

¡Cómo ha cambiado desde entonces la curva de tus ramas!
Al crecer y endurecerse el tronco
Desaparecieron esos rasgos tan queridos,
¡Así como su amor y las horas de dicha!

He crecido en silencio, como tú,
Y nada en mí quería detenerse,
Mas mi herida creció -y no cicatrizó,
Y no se cerrará ya nunca aquí en la tierra.

Versión de Alfonsina Janés

2 comentarios:

Esa Pitonisa dijo...

este si que me gustó mucho, es rico sentir que alguien te decodifica los sentires.

muy bueno!

saludos.

Alan Elías dijo...

Me alegra que te haya gustado el poema, pitonisa. Por el contenido de tu blog creo que más o menos me imagino qué tipo de poemas te gustan...

Sí, es muy rico saber que hay poemas que nos transmiten de un modo especial lo que nosotros mismos sentimos, una suerte de empatía con lo que hay en el texto. Es delicioso esto sobre todo en la poesía.

Algunos dicen que el carácter de la buena poesía es ese: el transmitir emociones muy vívidas a otros, de modo que los grandes poemas transmiten emociones o sentires casi universales.