jueves, 22 de mayo de 2008

Quéjase de la suerte: insinúa su aversión a los vicios, y justifica su divertimiento a las musas; Sor Juana Inés de la Cruz

¿En perseguirme, mundo, qué interesas?
¿En qué te ofendo, cuando sólo intento
poner bellezas en mi entendimiento
y no mi entendimiento en las bellezas?

Yo no estimo tesoros ni riquezas,
y así, siempre me causa más contento
poner riquezas en mi entendimiento
que no mi entendimiento en las riquezas.

Y no estimo hermosura que vencida
es despojo civil de las edades
ni riqueza me agrada fementida,

teniendo por mejor en mis verdades
consumir vanidades de la vida
que consumir la vida en vanidades.

2 comentarios:

Rosigerante dijo...

Desde tercero de primaria

(que me tocó hacer una representación de Sor Juana Inés para la ceremonia del lunes)

me hipnotizó...
Bueno, no. Exagero.

Pero sí, su figura, su biografía, más tarde sus versos, su manera de escribir, me han convertido en una admiradora más.

Esa forma tan sencilla que tenía de expresarse hace creer que hacer sonetos tan bien logrados y tan claros es lo más fácil del mundo.

Alan Elías dijo...

Sí, cómo no adorar a nuestra Sor Juana. Después del barroco español se podría decir que fue una de las pocas cosas buenas que la literatura en español aportó al mundo por un buen tiempo.