lunes, 18 de agosto de 2008

El retorno de Enoc, Elías y... ¿Nerón?

[Nerón] al constatar que no sólo en Roma sino en todas partes y a diario, una gran multitud se apartaba del culto de los dioses y, tras condenar la vieja religión se pasaba a la nueva, dada su condición de tirano execrable y funesto, se lanzó a la destrucción del templo celestial y al aniquilamiento de la justicia convirtiéndose así en el primer perseguidor de los siervos de Dios. A Pedro lo crucificó y a Pablo lo decapitó.

Pero no quedó impune, pues no le pasó a Dios inadvertida la vejación de su pueblo. En efecto, derribado del pedestal y derrocado de su poder supremo, este tirano desenfrenado desapareció tan de repente, que ni siquiera se ha podido descubrir el lugar en que se encuentra la sepultura de tan malvada bestia. De ahí viene el que algunos locos crean que ha sido transferido a algún lugar y conservado vivo de acuerdo con las palabras de la Sibila: “un matricida fugitivo vendrá de los confines de la tierra”. De este modo, por haber sido el primer perseguidor sería también el último y el predecesor de la venida del Anticristo. Esto es impío creerlo. De igual manera que algunos de los nuestros declaran que dos profetas fueron transportados vivos hasta los últimos tiempos que precederán al reino santo y eterno de Cristo, cuando comience el descenso de éste; así pasará que también vendrá Nerón para ser el precursor que abra camino al diablo, cuando venga a devastar la tierra y a subvertir al género humano.


Sobre la muerte de los perseguidores
El nacimiento del cristianismo y la persecución de Nerón 6-9
Lactancio
Traducción de Ramón Teja
Biblioteca Clásica Gredos
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Me parecen curiosos estos párrafos. Respecto a la muerte de Nerón, algunos afirman que tuvo que huir porque fue traicionado por su propia guardia, algo común entre los emperadores romanos. Nerón siempre se vio a sí mismo como un artista, amaba el arte en cierto modo. Dion Casio afirma que sus últimas palabras antes de suicidarse apuñalándose para evitar ser capturado fueron: ¡Qué artista muere conmigo!

La creencia de algunos de los cristianos de que Nerón regresaría como último perseguidor puede estar fundada en una interpretación de Mateo 19:30: Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros.

Sólo se conocen dos hombres en la Biblia que se afirma que no murieron: Enoc, a quien simplemente Dios se lo llevó un día para que no tuviera que vivir entre gente mala, y el profeta Elías, que fue arrebatado en un carro de fuego. Curiosamente el libro de Apocalipsis menciona a dos testigos que en los días del Anticristo vendrán a la tierra para castigar a los seguidores de la bestia haciendo milagros, pero que finalmente la bestia los vencerá y resucitarán al tercer día. Los cristianos que menciona Lactancio deben creer que estos dos testigos son Enoc y Elías:

Apocalipsis 11:3-13 (Reina-Valera 1960)

1 Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él. 2 Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses. 3 Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio. 4 Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra. 5 Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera. 6 Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran. 7 Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará. 8 Y sus cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado. 9 Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados. 10 Y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra. 11 Pero después de tres días y medio entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron. 12 Y oyeron una gran voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; y sus enemigos los vieron. 13 En aquella hora hubo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto murieron en número de siete mil hombres; y los demás se aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo.

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