domingo, 22 de febrero de 2009

El búho; José Emilio Pacheco


El ojo inmóvil, pez de tierra firme
que se enciende de noche en su fijeza.
La garra desasida para el vuelo.
Las uñas que se adentran en la carne.
El pico en punta para el desgarramiento.

¿De cuál sabiduría puede ser símbolo
sino de la rapiña, el crimen, el desprecio:
Todo lo que hizo tu venerada gloria, Occidente?

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