jueves, 12 de febrero de 2009

Tres poemas en los que Li-Po bebe bajo la luna



El primero, compuesto por Li-Bo (Li-Po) mismo:

Bebiendo solo bajo la luna

Una jarra de vino entre las flores
bebo solo, sin compañía de amigo
alzo mi taza, invito a la luna,
con mi sombra somos tres.
Mas la luna
No sabe lo que es beber,
y mi sombra
sólo seguirme,
por un momento las dos
se han vuelto mis compañeras.
Es primavera, tiempo de alegría
canto
la luna empieza a oscilar
bailo
y se alborota mi sombra.
Disfrutemos juntos
mientras conservo el sentido,
cuando me embriague
vendrá la separación.
Anudemos una eterna amistad
libre de sentimientos,
volveremos a encontrarnos, espero,
allá lejos, en el Río de Plata.

Traducción de Juan Ignacio Preciado Idoeta


El segundo lleva el nombre del poeta, compuesto en su honor por Juan José Tablada (Li-Po y otros poemas). Originalmente el poema está escrito como un conjunto de caligramas y sería muy difícil colocar aquí todas las imágenes, por lo que se presenta una transcripción de Jesús Munárriz, la utilizada en su edición de Tres Libros de José Juan Tablada (poesía Hiperión, 2000).

Li-Po

Li-Po, uno de los "Siete Sabios en el Vino"
fue un rutilante brocado de oro…

Como una taza de jade sonoro
su infancia fue de porcelana,
su loca juventud
un rumoroso bosque de bambús
lleno de garzas y de misterios,
rostros de mujeres en la laguna,
ruiseñores encantados por la luna
en las jaulas de los salterios,
luciérnagas alternas
que enmarañaban el camino
del poeta ebrio de vino
con el zigzag de sus linternas,

hasta que el poeta cae
como pesado tibor
y el viento
le deshoja el pensamiento
como una flor.


Un sapo que deslíe,
sonoro,
de Confucio un parangón
y un grillo que ríe burlón,

un pájaro que trina
musical y breve
como una ocarina
en un almendro florido de nieve.


Mejor viajar en palanquín
y hacer un poema sin fin
en la torre de Kaolín
de Nankín
. . . . . . . . . .
. . . . . . . . . .


Guiado por su mano pálida
es gusano de seda el pincel
que formaba en el papel
negra crisálida
de misterioso jeroglífico
de donda surgía como una flor
un pensamiento magnífico
con alas de oro volador;
sutil y misteriosa llama
en la lámpara del ideograma.


Los cormoranes de la idea
en las riberas de la meditación
de los ríos azules y amarillos
quieren con ansia que aletea
pescar de la luna los brillos…
pero nada cogen sus picos
que rompen el reflejo del astro
en azogados añicos
de nácar y alabastro.
Y Li-Po mira inmóvil
cómo en la laca bruna
el silencio restaura
la perla de la luna.


La luna es araña
de plata
que tiende su telaraña
en el río que la retrata
y Li-Po
el divino
que se bebió a la luna
una noche
en su copa de vino

siente el maleficio
enigmático
y se aduerme en el vicio
del vino lunático.


¿Dónde está Li-Po? Que lo llamen,
manda el Emperador desde su Yamen.


Algo ebrio por fin,
entre femenino tropel,
llega el poeta y se inclina;
una concubina
le alarga el pincel
cargado de tinta de China,
otra una seda fina
por papel,
y Li
escribe así:

Sólo estoy
con mi frasco de vino
bajo un árbol en flor
asoma la luna
y dice su rayo
que ya somos dos

y mi propia sombra
anuncia después
que ya somos tres

aunque el astro no pueda beber
su parte de vino
y mi sombra no quiera alejarse
pues está conmigo

en esa compañía
placentera
reiré de mis dolores
entretanto que dura
la primavera.

Mirad a la luna, a mis cantos
lanza su respuesta
en sereno fulgor
y mirad mi sombra qué ligera danza
en mi derredor.
Si estoy en mi juicio,
de sombra y de luna
la amistad es mía.

Cuando me emborracho
se disuelve
nuestra compañía.

Pero no pronto nos juntaremos
para no separarnos ya
en el inmenso júbilo
del azul firmamento
más allá.


Creyendo
que el reflejo
de la luna
era una
taza de blanco jade
y áureo vino,
por cogerla
y beberla
una noche
bogando por el río
se ahogó
Li-Po.

Y hace mil cien años
el incienso sube
encumbrando al cielo
perfume de nube…
Y hace mil cien años
la China resuena
doble funeral
llorando esa pena
en el inmortal
gongo de cristal
de la luna llena!


Y finalmente este tercero, con el mismo tema, de Julián Herbert, en el que Li-Po, además de hacerlo con su propia sombra y con la luna, bebe con alguien más:

El corazón del sábado en la noche
(Tom Waits bebe con Li-Po)

El viento baja del bosque. La luz del bulevar
baila como una vela en el pretil de una ventana.
cielo tibio. Las montañas forman una corona
alrededor de nosotros. Alguien habla de futbol
entre el llano dormido del estacionamiento
y los gritos que salen a la puerta del bar.
Por la barra, las luces de colores
saltan vasos vacíos,
como en un juego de damas chinas.
La música es un río tembloroso de estrellas.
Una botella de vodka
hace más transparente la luna.

2 comentarios:

JUAN JES dijo...

No los conocía! Que ignorancia la mía! Los he impreso para memorizar. Son palabras mayores.

Alan Elías dijo...

Sí, son muy bellos. El primero se puede encontrar en la Antología de Poesía China de la Biblioteca Universal Gredos.

El segundo, de Juan José Tablada, se disfruta de otro modo si se lee la versión original, con todas las palabras formando figuras que las evocan. El libro de Ediciones Hiperión que menciono arriba tiene la ventaja de contener en una sola edición tres de los más importantes libros de Tablada, aunque tiene la desventaja de que es a blanco y negro, como cualquier edición, y la obra de Tablada tiene muchísimo de gráfico. Afortunadamente, existen ediciones facsímiles que permiten apreciar mucho su belleza.

El tercero está en el libro Kubla Khan, de Julián Herbert.