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lunes, 19 de enero de 2009

Dos anécdotas que hablan de Tales de Mileto


Platón, Teeteto 174a:
Como también se dice que Tales, mientras estudiaba los astros... y miraba hacia arriba, cayó en un pozo, y que una bonita y graciosa criada tracia se burló de que quisiera conocer las cosas del cielo y no advirtiera las que tenía junto a sus pies.

Aristóteles, Política I 11, 1259a:
Pues todas estas cosas son útiles para los que aprecian el arte de las ganancias, como por ejemplo la maniobra financiera de Tales de Mileto, que atribuyeron a su sabiduría pero que tiene carácter universal. En efecto, como lo injuriaban por su pobreza y por la inutilidad de la filosofía, se dice que, gracias a sus conocimientos astronómicos, pudo saber cómo sería la cosecha de aceitunas. Así, cuando era aún invierno y tenía un poco de dinero, tomó mediante fianza todas las prensas de aceite de Mileto y de Quíos, arrendándolas por muy poco, pues no había competencia. Cuando llegó la oportunidad y todos a la vez buscaban prensas, las alquiló como quería, juntando mucho dinero, para demostrar qué fácil resulta a los filósofos enriquecerse cuando quieren hacerlo.


Traducción de Conrado Eggers Lan y Victoria E. Juliá
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Claro, lo que dice Aristóteles es muy lógico. De hecho, es un secreto a voces que en nuestros días todos los académicos e investigadores de alto nivel podrían volverse ricos si lo quisieran, pero son tan sabios que por este mismo motivo no piensan en ello. Los filósofos y los teólogos, por ejemplo, de entrada eligen profesiones no redituables, pues saben que la obtención de dinero no es el motivo principal de su vida. Los doctores en finanzas poseen conocimientos ocultos (se ha filtrado información, pero algunos afirman que los guardan con más recelo que un masón) que en cualquier momento les permitirían ejercer un control enorme sobre los mercados de valores que los llevarían a estar entre los más ricos del mundo, pero no lo ejercen porque saben que eso desestabilizaría al mercado y no sería justo para los demás. Lo mismo podemos decir de los expertos entre los Ingenieros Agrónomos, los doctos en geología, los desarrolladores de software, etc... Todos han acallado sus conocimientos en pro de una sociedad más justa.

Esta costumbre viene desde antaño, ¿o no nos dice Platón también en un pasaje del Protágoras que los lacedemonios estaban entre los hombres más sabios de aquél entonces, pero que mantenían en secreto su conocimiento al hacerse pasar por hombres hoscos y únicamente amantes de la milicia pero que cuando no habían extranjeros presentes se entregaban a coloquios filosóficos que duraban días enteros?

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